El misterio del nacimiento de Dios

Durante este tiempo de Adviento, concluimos la celebración del centenario de la canonización de Santa Magdalena Sofía. Con ella, entremos ahora en este tiempo de gracia, tan estrechamente ligado a su camino espiritual. Ella se maravillaba de la increíble iniciativa de Dios al elegir, en Jesús, hacerse carne para compartir la existencia humana y revelar la sobreabundancia de su amor. Contemplar esto es la inspiración que nos impulsa a seguir participando en el nacimiento de Jesús en este mundo, a través de nuestro compromiso con la justicia, la paz y el cuidadodenuestra casa común.
Con Sofía
El Adviento es una época maravillosa para las personassantas, porquelo dedican por completo a contemplar al Verbo hecho carne, humillado y despojado. (Conferencia, 1832)
Este misterio de un Dios recién nacido debería traer alegría y amor a todos los corazones. Entremos en el espíritu del misterio que está a punto de desplegarse ante nuestros ojos. Debemos cuidar de este pequeño niño, que pronto nacerá en un pesebre. (…) Contemplemos al Grandioso, al Todopoderoso, que se convierte en un niño pequeño e indefenso; al Inmutable, al Eterno, que se humilla y se vacía a sí mismo; al Rico, que se hace pobre, un Dios que se encadena y se ata a una criatura débil. (Conferencia, 1847)
Ya es hora de despertar. Nuestra salvación está ahora más cerca. (Rom 13: 11-12)
En medio de sus actividades, vuelvan sus corazones hacia Jesús, en el seno de María. Prepárense para su venida en sus corazones; por eso vino a la tierra. Vino para nacer, para crecer en sus almas. (Conferencia, 1855)
Hoy en la Iglesia
Dios es amor misericordioso y su proyecto de amor, que se extiende y se realiza en la historia, es ante todo su descenso y su venida entre nosotros para liberarnos de la esclavitud, de los miedos, del pecado y del poder de la muerte. Con una mirada misericordiosa y el corazón lleno de amor, Él se dirigió a sus criaturas, haciéndose cargo de su condición humana y, por tanto, de su pobreza. Precisamente para compartir los límites y las fragilidades de nuestra naturaleza humana, Él mismo se hizo pobre, nació en carne como nosotros, lo hemos conocido en la pequeñez de un niño colocado en un pesebre y en la extrema humillación de la cruz, allí compartió nuestra pobreza radical, que es la muerte. (Dilexi Te, 16)
Contempla y Comparte
Contempla a Jesús «cobrando vida» en tierra humana, formándose en la intimidad del cuerpo de María, creciendo al mismo ritmo que cualquier niño. Se trata de una inmensa expresión de amor que se abre ante nosotros, que nos sumerge en las profundidades de Dios, que decidió hacerse uno de nosotros, y que también nos lleva a las alegrías y los dolores de dar a luz alReino.
- ¿Cómo entendemosel«nacimiento» de Jesús?
- ¿A qué estamos invitadas?
- ¿Cómo podemos experimentar hoy las alegrías ylos dolores de dar a luz al Reino?

Marie-Paule Préat
RSCJ


