El agua, “fuente de fecundidad, frescura y esperanza”, como la nombra el propio Pontífice en su oración, es también, para millones de personas, un bien escaso, inseguro o inaccesible. Por ello, el Papa León XIV dedica su intención de oración del mes de septiembre al cuidado del agua en este inicio del Tiempo de la Creación.

En su oración, León XIV da gracias al “Señor de la Vida” por el don del agua, “símbolo de tu gracia y de tu amor que nos renueva por medio del Bautismo”. El Pontífice pide perdón “por haberla convertido en mercancía, olvidando que es un regalo universal, un derecho sin fronteras”, y expresa dolor por “tantos hermanos y hermanas que no tienen agua limpia, que caminan kilómetros para encontrarla, que enferman por su escasez”.

Haga clic aquí para leer más.