Hace unas semanas el Papa León, en su IV Viaje Apostólico a España, dirigía estas palabras en el Congreso de los Diputados: “Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia”. En un mundo marcado por lo que el propio Papa Francisco llamaba la “cultura del descarte», el Papa León XIV dirige su intención de oración del mes de julio hacia el respeto de la vida humana en todas sus etapas.
El Papa pide la gracia de “reconocer y custodiar el valor único e irrepetible de cada ser humano«, aprendiendo a “acoger la vida sin condiciones, a sostener con ternura la fragilidad, a acompañar con respeto cada etapa, y a defender con valentía a quienes no tienen voz».


