En un contexto internacional marcado por conflictos armados y el aumento del gasto militar, el Papa León XIV dedica su intención de oración para el mes de marzo al desarme y a la paz, retomando las palabras con las que quiso saludar al mundo al inicio de su pontificado —«La paz esté con ustedes»—, un lema que ha ido repitiendo como llamada constante a la reconciliación.

El Santo Padre exhorta a desarmar “los corazones del odio, el rencor y la indiferencia”, subrayando que la verdadera seguridad no procede del miedo ni del control, sino de la confianza mutua, la justicia y la solidaridad entre las naciones. En particular, encomienda a los líderes políticos y responsables de las naciones, para que tengan “la valentía de abandonar proyectos de muerte, detener la carrera armamentista y poner en el centro la vida de los más vulnerables”, expresando además un firme rechazo a que la amenaza nuclear continúe condicionando el futuro de la humanidad.